A unos cuantos metros de casa, está un sitio que ha dado la nota a nivel nacional. Una masacre de 10 personas ocurridas el pasado sábado 9 por la noche. Sirenas, redes sociodigitales dieron cuenta del atroz suces, algo que hoy lunes no ha cesado. Ayer domingo, el ambiente en la ciudad era raro. Una pesadez, un silencio extraño. A lo largo del día se mantuvo y no me ha abandonado al día de hoy, lunes. Ayer mismo recibí una llamada, un conocido mío me anunció que una de las fallecidas en "Los Cantaritos" era alguien que conocíamos. Y sí, la recordé al menos un par de veces que estuvo en Radio UAQ, hace tiempo. Iba con su padre, José Luis. Imaginé lo que vivió esa mujer en sus últimos momentos de vida, imaginé la situación por la cual ahora pasa su familia. Su padre falleció este año, en marzo. La sorpresa, el dolor, la angustia y el duelo. Y una pregunta que no tendrá respuesta, ¿por qué? A veces no queda otra que decir: vaya vida de mierda.
Me entero que murió Ricardo Rocha, uno de los más entrañables recuerdos de mi adolescencia. Recuerdo a mi papá mirarlos, él llegando tarde o de madrugada. Me hacía el dormido para que no me descubriese. Pláticas muy interesantes en su programa "Para gente grande", no solo en tanto personas adultas como de altura de miras. Músicos, escritores, pintores pasaron por ahí. Creadores. "En vivo", otro programa icónico que luego fue sustituido (creo) por la insufrible de Verónica Castro y su programa farandulero y de chismes, de cuyo nombre no me acuerdo. Ya en mi adolescencia esperaba los programas de sexualidad, pero era entonces cuando mi padre apagaba la televisión y me perdí de no sé qué charlas. Luego, recuerdo a Ricardo Rocha hablando de la matanza de Aguas Blancas, el periodista que desnudó el gobierno de Ernesto Zedillo. Lo último que supe de Ricardo Rocha en ese tipo de emisiones de arte y alta cultura fue "Animal Nocturno" donde aparecía la guapa d...