Tres juegos, en los cuales he vuelto a creer en el fútbol. Agosto 12, México derrota a Estados Unidos por 2 a 1, en el Estadio Azteca. 30 de Agosto. América derrota por 7-2 al Toluca. Entre los mejores partidos de mi vida, un juego típico europeo, sin la sonoridad de aquellas tierras. Al final del primer tiempo, el América ya ganaba 5-0. Esqueda, Cabañas, Montenegro, triplete ofensivo in extremis. Lo más normal es que en estas circunstancias, el equipo ya derrotado salga a dar patadas, a enojarse entre ellos. El ganador, a burlarse de su dominado. Nada de eso ocurrió en el Estadio Azteca. El Toluca, herido de muerte, salió al segundo tiempo como si en ello le fuera la calificación. Anotó un par de goles, acercándose a 5-2. América, lejos de encerrarse, de entrar en pánico retomó su vocación ofensiva y anotó dos goles más, uno de ellos de media cancha, aprovechando la salida (no podría calificarla de mala; salió a cortar un avance de Cabañas) de Cristante, obra de Daniel Montenegro. Lam...